El hombre se autorealiza en la misma medida
en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.
"Viktor Frankl - Fundador de la Logoterapia"

El sitio dedicado a la Logoterapia y Análisis Existencial de Viktor Frankl
y a la Psicología Existencial Humanista
Ma. Teresa Lemus de Vanek

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Crónica del 2o.Simposium sobre el Duelo "Suicidio y vida, contra y desde la memoria hacia el sentido" de la Asociación Viktor E. Frankl de Valencia
Tuesday, February 02, 2010

Sebastián Tabernero

Asociación Viktor E. Frankl de Valencia.

Crónica del Segundo Symposium del Observatorio del Duelo

 

Los días 6 y 7 del pasado noviembre nuestra asociación celebró el Segundo Symposium del

Observatorio del Duelo con el título “Suicidio y vida. Desde y contra la memoria… hacia

el sentido”. Las jornadas tuvieron lugar en el salón de actos del Ateneo Mercantil de Valencia

y contaron con la colaboración del propio Ateneo y de la Fundación Ateneo Mercantil. Fueron

reconocidas de interés científico-sanitario por la Conselleria de Sanitat.

Presentamos en este boletín un breve resumen de las ponencias impartidas. En los próximos

meses las comunicaciones presentadas en dicho simposio serán publicadas por la Editora

Sello Editorial como segundo volumen de la “Colección Observatorio del Duelo”.

Precisamente, el primer volumen de dicha colección (“El Duelo, aquí y ahora. Observar el

duelo para elaborar el sentido”) fue presentado en la primera sesión de las jornadas y ya

puede encontrase en nuestra sede y en librerías especializadas.

Con este boletín pretendemos transmitir, aunque sea de forma necesariamente escueta, la

experiencia de los que asistimos a un encuentro que destacó por su intensidad y por el alto

nivel de los ponentes.

Apertura

El acto comenzó con unas palabras de bienvenida del Presidente de la Asociación Viktor E. Frankl, Sebastián Tabernero, quien destacó que “llevando nuestra asociación el nombre del

conocido psiquiatra vienés, padre de la logoterapia y sobreviviente de cuatro campos

de concentración, era inevitable que tarde o temprano, dedicáramos unas jornadas a

abordar este tema” y que “en contra de lo que pudiera pensarse Viktor Frankl no se

planteó el tema del sentido de la vida a raíz de su internamiento en los campos.

Sabido es que mucho antes, a finales de los años veinte, siendo un joven estudiante

de medicina, ya promovió centros de orientación para adolescentes y jóvenes con la

finalidad de prevenir los suicidios”.

Recalcó que “conocer que la vida tiene un sentido no sólo posee una relevancia

terapéutica, sino también preventiva en este tema”; aunque sin olvidar que la

problemática del suicidio es muy compleja, pues “confluyen en ella aspectos no sólo

existenciales o espirituales, sino también físicos, psíquicos, educativos y sociales”.

Recordó que “según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen en el

mundo más de un millón de suicidios, una cifra mayor que la suma de todas las

muertes provocadas por los homicidios y los conflictos bélicos. Y se calcula que por

cada muerte atribuible a esa causa se producen entre 10 y 20 intentos fallidos. Nos

encontramos, sin duda, ante un verdadero problema de salud pública”.

 

A continuación cedió la palabra a Doña Pilar Ripoll, Directora General de Calidad y

Atención al Paciente de la Conselleria de Sanitat, para que en representación del

Conseller, procediera a la apertura oficial del symposium quien sirviéndose de las citas de grandes pensadores, hizo un repaso histórico de las distintas percepciones sociales sobre este tema, destacando cómo también cambia en los distintos países la sensibilidad sobre el mismo.

Señaló que el suicidio es una cuestión que plantea “grandes interrogantes a los

investigadores exigiendo un abordaje interdisciplinario”. Además “afecta a cuestiones

muy complejas como la moral y la ética”.

Llamó la atención sobre “el incremento de la tasa de suicidios en los últimos años

especialmente entre los jóvenes y los adolescentes” lo que lo convierte en un tema

prioritario en el ámbito de la salud pública.

Manifestó finalmente el apoyo de la Consellería a la labor de las asociaciones que

desarrollan su labor en el ámbito asistencial.

 

Aproximación a una visión antropológica del suicidio desde la

medicina, la psicología analítica y la espiritualidad.

Dr. Jordi Font i Rodón.

 

La conferencia inaugural corrió a cargo del Dr. Jordi Font (Doctor en medicina,

psiquiatra y psicoterapeuta. Institut Universitari de Salut Mental. Fundació Vidal i

Barraquer. Universitat Ramon Llull. Barcelona) quien destacó la importancia de tomar

en consideración los valores espirituales del ser humano como factor preventivo ante

la problemática del suicidio.

Destacó cómo el psicoanálisis y la neurociencia están confluyendo en un mismo

punto común: el ser humano es un ser destinado a evolucionar en el sentido de tomar

progresivamente una conciencia mayor del mundo y de sí mismo. Es pues “un ser

destinado a transcenderse a sí mismo”.

El Dr. Font explicó como desde el mismo momento del nacimiento, la vida nos

impone el trauma de la separación y de cómo ese pequeño ser que nace comienza

instintivamente a realizar conductas de búsqueda de alivio a su malestar emocional y

que, lo más importante, en esa búsqueda puede conseguir encontrar fuera de sí

mismo una afectividad, una sonrisa y amor que le ayuda a superar su dolor. Este

mismo ciclo se va repitiendo durante toda la vida, a través de las pérdidas y

dificultades con las que nos encontramos y, en este camino, el ser humano siempre

puede superar su déficit emocional a través de una búsqueda hacia valores

trascendentes, pudiendo llegar a superar este estado de carencia, gracias a la

capacidad que los seres humanos tenemos de acceder a lo espiritual, entendido este

termino no solo como religiosidad, sino como la capacidad de acceder a lo simbólico o

trascendental, a aquello que está en un plano no físico o material.

Para el Dr. Font las conductas suicidas serian el resultado de un bloqueo en la

capacidad de dar ese salto a lo trascendente, a los valores espirituales o simbólicos a

los que el ser humano puede acceder. Por ello, insistió en la importancia de fomentar

un cambio en nuestra sociedad hacia valores más profundos y espirituales tanto de la

vida, como del propio ser humano.

 

Suicidio y sentido: el grito silencioso de una tarde de

domingo. Pedro Manuel Sarmiento.

 

A continuación, Pedro Sarmiento (Doctor en Teología. Profesor de la Universidad

Pontificia de Salamanca) presentó la problemática del suicidio bajo la imagen “un grito

de silencio en una tarde de domingo”. Comenzó su ponencia haciéndonos reflexionar

sobre el hecho de que podamos hablar del suicidio desde fuera, sin haberlo

experimentado en carne propia. Recalcó que la última palabra e interpretación sobre

el suicidio pertenece sólo a quien lo ejecuta.

Los límites de palabras como suicidio, victimación, martirio, homicidio voluntario

invertido, muerte no accidental, conducta suicida, acto de autodestrucción, conductas

de riesgo, suicidio asistido, etc., han determinado las construcciones éticas sobre el

valor de la vida y la muerte, así como el imaginario social, el pensamiento psicológico

y la práctica médica y forense ante el suicidio.

Cualquier definición de suicidio persigue llegar a saber qué cuenta y que no cuenta

como tal. Pero, más allá de la teoría, todo discurso sobre una práctica suicida

involucra a un tercero. Ante un suicidio en particular, nuestro discurso no pasa de ser

una construcción conjetural y aproximativa. “Un suicidio consumado es la expresión,

patológica o no, del deseo de una persona de tomar el control de su propia vida frente

a su propia muerte. Ante tal decisión siempre está en juego el valor de la esperanza,

el alcance y la valoración de lo real, el sentido de uno mismo, la apreciación del

tiempo, y la vinculación entre vida y muerte”.

Viktor Frankl hizo girar la logoterapia sobre este gozne: las razones para no

suicidarse (“El hombre en busca de sentido”) que, positivamente, significan la

afirmación de la esperanza. El profesor Sarmiento recordó la propuesta de sentido,

contrastada con la visión negativa ante los hechos, el pesimismo y la justificación de

la lógica suicida. Propuso la logoterapia como una corrección de una imagen deforme

del hombre y apostó por esta visión de Viktor Frankl para rescatar la esperanza ante

la crisis de la sociedad actual.

 

El afrontamiento del duelo por suicidio. Javier Barbero

 

La siguiente comunicación corrió a cargo de Javier Barbero (Psicólogo Clínico.

Hospital U. “La Paz” de Madrid) quien comenzó señalando que “el suicidio es un reto

para el profesional sanitario”, pues un 1% de la población mundial fallece por esta

causa. Los intentos de suicidio suponen el 20% de las urgencias psiquiátricas.

Comparó la experiencia del suicidio con la del duelo, encontrando puntos en común,

pues ambas se caracterizan por ser universales (existen en todas las culturas); son

tranversales (surgen en todos los grupos sociales); son imprevisibles (surge muchas

veces sin que nos podamos preparar) y generan una alteración emocional muy

potente. Y, si atendemos a sus significados, encontramos también paralelismos:

 

-El suicido es un hecho aparentemente absurdo, sin sentido, y esa es una sensación común en quien sufre un duelo.

-El suicidio es un acto de huida (del dolor, de la sociedad...). Y en el duelo existe una huida que se manifiesta en la negación inicial: “No es posible”.

-Es una expresión de rabia frente al mundo, y quien queda en duelo suele expresar la rabia de “¿por qué me has hecho esto?”

-A veces el suicidio tiene un significado de autocastigo, de expiación (“no me merezco estar aquí”); y quien está en duelo manifiesta que vivir sin la persona querida es un tormento (“merece más la pena no vivir”)

-El suicidio se puede entender como una fuga del vacío. En el duelo patológico puede surgir la huída mediante el abuso del alcohol o los psicótropos.

-El suicidio es una muerte biológica, pero el duelo es una muerte biográfica.

 

Las razones del suicidio pueden ser múltiples, pero “atienden normalmente a una

pérdida”: un despecho amoroso, al enviudar, pérdida del trabajo o ruina económica,

pérdida del honor; la experiencia de fracaso (por ejemplo, académico), o la

experiencia de sufrimiento (ver imposible vivir en una silla de ruedas, postrado en una

cama, o viviendo una depresión profunda) o la sensación de inutilidad. El doliente por

un familiar que se ha suicidado experimenta igualmente pérdida, fracaso y

sufrimiento, y además se siente responsable y aparece la culpa. Hay que insistir en

que “nosotros no somos la razón por la que decidió suicidarse, y aunque siempre se

podría haber hecho algo más, no somos responsables de ese acto”.

El suicidio puede ser una decisión “lúcida” cuando la alternativa de vivir supone una

mayor experiencia de sufrimiento que la de morir. Pero hay que cuestionarse: ¿la

persona es capaz de tomar decisiones? Y ¿qué experiencia de sufrimiento hay

detrás? Quien es capaz de arriesgar su vida como el jesuita Ellacuría, que volvió al

Salvador sabiendo que estaba amenazado de muerte, atiende a una decisión

centrada en los valores. Lo que confirma que la vida en sí no es un valor absoluto, tal

como lo expresa la Iglesia fijándose en los mártires cristianos de los primeros siglos.

Queda la duda y el debate sobre el suicidio médicamente asistido, cuando la persona,

en la que existe un sufrimiento físico objetivable, comunica abiertamente su deseo de

morir para no sufrir más, a diferencia de quien oculta su decisión. La sedación

terminal permite atender esas situaciones límite cuando los síntomas son refractarios

a todo tratamiento. Lo más difícil es cuando el síntoma es la angustia vital. Entonces,

el trabajo desde los valores puede ser una alternativa psicoterapéutica muy efectiva.

Recalcó “el fuerte componente de culpa que atraviesa la experiencia de duelo por

suicidio”; que tiene el riesgo de estancarse como una manera falsa de reparar lo ya

inevitable. La idea principal es la de no haber hecho todo lo posible para evitarlo y hay

que ayudar al doliente a no instalarse en la culpa. Todo suicidio supone la posibilidad

de un duelo complicado. Hay cambiar la experiencia de culpa en respeto. Y desde los

valores buscar un nuevo tipo de vínculo. Ese es el objetivo del duelo: “despedirse de

un tipo de relación para llegar a otro tipo de relación sin vínculo sensorial”.

Respecto a las estrategias del terapeuta destacó que “lo principal es no juzgar”. Y es

importante evitar frases hechas (“tu sabías que estaba loco...”). “Son dos las

funciones de los terapeutas en el inicio del duelo: Sostener en el dolor, que supone

acoger la experiencia del sufrimiento, y gestionar el dolor”. Hay que ayudar a

reconciliarse con los propios límites (“Tenía que haberme dado cuenta...”). Somos

limitados. “No soy responsable de mi tristeza, pero sí de lo que hago con ella.

Podemos elegir cómo vivir el duelo. Y por fin, sacar lo mejor de sí mismo”. Por otro

lado, el suicidio de un paciente también supone un duelo para el propio terapeuta.

 

Mindfulness tras el suicidio de un ser querido. Dr Vicente Simón

 

El Dr. Vicente Simón (Catedrático de Psicobiología. Universitat de Valencia.

Psiquiatra) presentó en su ponencia la práctica y los beneficios de la meditación,

científicamente denominada “Mindfulness” (Atención o Conciencia plena), en el

afrontamiento del duelo tras la muerte de un ser querido, y en especial para el duelo

por suicidio.

Comparó el trauma que experimentamos por la muerte de un ser querido con la

imagen de un collar de perlas que se rompe y con el modo en que quedan las perlas

desperdigadas por el suelo. De forma que, igual que nos quedamos sin el hilo que las

unía, nos quedamos sin un sentido, con fragmentos sueltos que debemos volver a

unir.

Asimismo, destacó “los pasos que tienen que darse en todo proceso de duelo como

los siguientes: sentir el dolor, perdonar, aceptar y amar, agradecer y decir adiós”. Ante

estas tareas que deben ser realizadas en el proceso de elaboración y cierre del duelo,

la práctica del mindfulness nos aporta, según el experto:

-Tomar conciencia de nuestros sentimientos; parar nuestra mente y observar lo

que estamos experimentando. En el duelo, las emociones que aparecen son

tan dolorosas que nuestra mente intenta huir de ellas. La meditación consiste

en mantenernos presente en la emoción, tomando conciencia de ella,

observándola tal y como es. Igual que si tuviéramos un niño llorando en

nuestros brazos abrazamos nuestra emoción hasta que se calme.

-Aceptar la realidad tal y como es. Aunque al principio del duelo es imposible

para nuestra mente aceptar lo sucedido, pasado el impacto inicial, la

aceptación, entendida no como resignación sino como un “no resistirse” a lo

que es, es una tarea necesaria para poder progresar en la asimilación de la

pérdida. Como ejemplo de la actitud de aceptación o “no resistencia”, el Dr.

Simón mencionó la frase de Jesucristo en el momento de su muerte: “Hágase

tu voluntad y no la mía”.

-Desarrollar la autocompasión; desarrollar la capacidad de darse cariño y amor

a uno mismo es una capacidad exclusivamente humana, y esta capacidad,

según Vicente Simón, “es imprescindible en el proceso de duelo”. Especificó

que la autocompasión no consiste en sentir pena de uno mismo, sino en poder

sentir hacia uno mismo un gran amor y cariño. Simón propuso como

herrramienta para desarrollar la compasión la “tecnica del Metta”, que consiste

en meditar concentrando la mente totalmente en desearnos a nosotros

mismos todo el amor, cariño, comprensión… que podamos. Destacó

igualmente que no consiste en una mera repetición mental de frases hechas,

sino que se trata de conectar con nuestras necesidades más profundas y

desearnos a nosotros mismos que verdaderamente alcancemos esos

beneficios. Con este ejercicio estamos desarrollando la capacidad de amarnos

incondicional y verdaderamente a nosotros mismos en cualquier circunstancia

en la que nos encontremos, lo cual en el duelo por suicidio resulta de una

grandísima ayuda.

Por último, Vicente Simón recordó a Viktor Frankl en su planteamiento del espacio

de libertad humana que queda entre los estímulos (o acontecimientos que

experimentamos) y la respuesta que damos. Para el Dr. Simón, mindfulness es hacer

espacio donde no lo había, es aumentar la conciencia, la capacidad de elegir, de

desarrollar lo novedoso y nuestra capacidad creadora. Concluyo definiendo el duelo

“como una ocasión para la creatividad del ser humano, para volver a rehacer el collar

de perlas con un nuevo sentido”.

 

Familias en duelo: la reconstrucción narrativa de la pérdida de

un ser querido por suicidio. Dra.Olga Herrero

 

La primera intervención de la mañana del sábado corrió a cargo de Olga Herrero

(Doctora en Psicología. Profesora de la Facultat de Psicología i Ciències de

l’Educació i de l’Esport Blanquerna. Universitat Ramón Llull) quien presentó la

problemática familiar del niño en duelo tras el suicidio de un ser querido, a través del

estudio de un caso clínico: el de una mujer de 37 años que acude a consulta para

trabajar su duelo por el suicidio de su madre cuando ella tenía 11 años.

Herrero presentó clara y profundamente los efectos traumáticos que puede tener en

la vida de un niño la muerte de un progenitor y la desestructuración familiar que suele

acontecer después. Nos explicó de qué manera puede llegar a interferir el suicidio de

un progenitor en niveles muy profundos de la personalidad del hijo.

Uno de los efectos más destacables, según la experta, sería “la influencia de este

suceso en la conformación de la propia identidad del niño” cuyo progenitor, su madre

en este caso, que supuestamente debía cuidarla, quererla y protegerla, decide poner

fin a su vida y "abandonarla". Este acontecimiento puede dejar en el niño una

autoimagen distorsionada, pudiendo verse a sí mismo como víctima o como culpable

por el hecho acontecido a lo largo de toda su vida.

Por otro lado, “la visión que el niño se forma de los demás también puede quedar

afectada negativamente pues puede quedar vinculada al abandono”. Esto podría

ocasionar que, a lo largo de su vida, no se arriesgue a establecer relaciones de afecto

por la creencia profunda de que le van a acabar abandonando, o que él mismo

provoque indirectamente el abandono a base de "ponerles pruebas" a los demás para

ver si no le abandonan. Esto puede derivar, como en el caso presentado, en

continuas relaciones rotas, tanto a nivel afectivo como laboral. Así, en el caso

expuesto, el inicio de una nueva relación y la aparición de dificultades con su pareja

fueron los motivos que le llevaron a trabajar en terapia el duelo.

Las técnicas de intervención utilizadas fueron cognitivas, dirigidas a re-co-construir de

nuevo la realidad de la pérdida, encontrando nuevos significados con sentido ante

aquel acontecimiento que le dejó sin explicación cuando era una niña y ante el cual

tuvo que crear una historia de significados que no se ajustaron a lo que fue la

realidad: que su madre siempre la quiso.

 

Trastornos de personalidad, depresión y suicidio. Dra. Amparo Belloch

 

En la siguiente comunicación, Amparo Belloch (Catedrática de Psicopatología.

Universitat de Valencia) apuntó que los trastornos de Personalidad Límite y Antisocial

son diferentes en cuanto a los rasgos que los definen. Sin embargo, en relación al

índice de suicidabilidad, podríamos englobarlos en el mismo grupo, pues el 10% de

las personas con trastorno Límite de Personalidad presentan 50 actos suicidas más

que la población general y la autolisis llevada a cabo por personas con Personalidad

Antisocial es diez veces más frecuente.

Se trata, pues, de un problema de salud pública, ya que más del 50% de las personas

con trastornos mentales que realizan actos suicidas tienen un TP acompañado de un

problema de abuso de sustancias. El 65% de los reclusos tienen un trastorno de

Personalidad, la mayoría TP Antisocial. El 38% de ellos, con una ideación suicida

persistente, y de este porcentaje, del 17% al 25% consuman la autolisis.

Amparo Belloch, insistió en la importancia del tratamiento psicoterapéutico de estos

pacientes, pues muchos de ellos, especialmente en el caso de los presos, no reciben

la atención necesaria para el abordaje de sus rasgos patológicos ni de sus conductas

autolíticas. La prisión, por tanto, no es el medio adecuado para llevar a cabo la

atención que necesitan para sus complejos trastornos mentales.

Respecto al Trastorno Antisocial, sostuvo que la persona con este trastorno presenta

“una incapacidad de empatizar consigo misma, de forma que les imposibilita a

reconocer sus emociones para poder manejarlas posteriormente”. Existe un programa

canadiense (“Programa Edmonton”) para el desarrollo de la empatía con uno mismo.

La catedrática explicó que existen cuatro dimensiones que caracterizan a un

Trastorno de Personalidad y sobre las cuales debe incidir el tratamiento psicológico:

1) Desregulación emocional (autodaño y dificultad para expresar las emociones

sentimientos).

2) Complacencia / Conformidad -Antagonismo hostil.

3) Inhibición – Excitación.

4) Compulsividad – Impulsividad.

 Asimismo, destacó la importancia del trabajo enfocado en potenciar lo positivo de un rasgo de personalidad, mientras se minimiza simultáneamente lo negativo. Amparo Belloch terminó señalando que: “La identidad no es estática, sino que es un proceso de construcción, donde lo más importante es llegar a descubrir y a conocer las cosas que nos importan y tienen sentido para nosotros como individuos”.

 

La muerte psicológica. Ramón Bayés.

 

La conferencia de clausura corrió a cargo de Don Ramón Bayés (Profesor Emérito de

la Universidad Autónoma de Barcelona) quien definió la muerte psicológica como “el

conocimiento subjetivamente cierto, que se suscita en un momento concreto de la

vida, de que uno mismo va a morir”.

Esta certeza psicológica puede preceder a la muerte biológica en un tiempo

cronométrico cero, como cuando la persona muere mientras está durmiendo sin que

nunca se haya planteado seriamente la posibilidad de su desaparición o ningún

indicio previo la haya avisado sobre la inminente realidad de su muerte. Esta certeza

también puede darse en unas décimas de segundo, segundos o minutos, como en el

caso de un ataque cardíaco o de un accidente de automóvil, o bien en horas o días,

como sucede en algunos casos de suicidio. Incluso puede darse en semanas (tal es

el caso de un enfermo en situación Terminal) o en meses (si se trata de un enfermo

grave en lista de espera) o años (como en el caso un diagnóstico de cáncer, SIDA o

enfermedad de Alzheimer); y en última instancia esta certeza puede durar décadas,

como en el prolongado proceso de pérdidas sucesivas que es la vejez.

El hecho de que, sea la muerte lenta o rápida, por enfermedad, edad, accidente o

suicidio, haya un momento en que la mayoría de las personas descubren con certeza

que van a morir, nos permite tratar de enfocar el acercamiento a la muerte desde un

punto de vista funcional común.

La muerte psicológica, considerada en si misma, no tiene porque engendrar

necesariamente ansiedad y/o depresión, aunque en algunos casos éstas sean sus

secuelas. A veces, puede originar tristeza, nostalgia,… al darse cuenta la persona

que se halla sola frente a la muerte y que, con ella, desaparecerán para siempre

vivencias muy queridas que atesora en su corazón. “La muerte psicológica

plenamente aceptada es momentáneamente adaptadora”. Es como si el dolor hubiera

desaparecido, la lucha hubiera terminado, y llegara el momento del descanso final

antes del largo viaje. De todas maneras, el pensamiento humano puede variar con

gran facilidad y, por otra parte, la percepción de duración temporal ante la muerte

poco tiene que ver con el tiempo cronométrico.

Mencionó el relato autobiográfico “El año del pensamiento mágico” de Joan Didion,

quien describió su dolorosa experiencia tras morir su marido de infarto. Bayés resaltó

que “tras la pérdida de una persona querida el superviviente suele permanecer

anclado en la rumiación, centrado en los acontecimientos del pasado y en los

síntomas y sentimientos que provocan, sin poder adoptar comportamientos efectivos

que le permitan salir de la situación. Cuando la persona empieza a recuperarse se

incrementa su capacidad para concentrarse y disfrutar con el presente de las cosas

presentes, y para impacientarse ante la espera de acontecimientos, cosas o personas sin relación con la pérdida”.

Si hay que pasar, de estar centrados en el presente de las cosas pasadas a

implicarse en el presente de las cosas presentes “puede servir de ayuda la práctica

de la atención plena (mindfulness)”, la cual se encuentra focalizada en el ahora, y nos

ayuda a ser conscientes de la belleza y problemáticas que en cada momento nos

ofrece la vida, como observadores y no como jueces ni como víctimas.

 

Coloquio final. Conclusiones. Pilar Barreto

El Symposium terminó con una exposición de las principales conclusiones del mismo

por Pilar Barreto (Catedrática de Psicología. Universitat de Valencia. Directora del

Observatorio del Duelo de la Asociación Viktor E. Frankl) quien, entre ellas, destacó el

profundo sufrimiento (“desgarro” en expresión de Neimeyer) que genera el duelo, la

relación entre el suicidio y la no superación de un duelo y el aislamiento, el respeto

con el que hay que aproximarse al doliente, y la importancia de la espiritualidad, del

sentido y de la “re-co-construcción” en la elaboración del duelo. En ésta, se destacó la

utilidad de la meditación como herramienta. Se valoró la importancia de fortalecer la

autoestima y la maduración de las personas con carácter preventivo del suicidio, para

saber afrontar las pérdidas inevitables de la vida para extraer ganancias de ellas.

También intervinieron Pedro Sarmiento, Jordi Font, Ramón Bayés, así como

diversos asistentes. Sebastián Tabernero, clausuró el acto, agradeciendo su

presencia a los ponentes y al público, así como la labor de las personas implicadas en

la organización. El éxito de las jornadas, tanto por la calidad de las intervenciones

como por el gran número de asistentes, será un estimulo para la celebración del

tercer Symposium, del que se ofrecerá información en breve.

 

Asociación Viktor E. Frankl -Valencia (ESPAÑA)

Asociación para la ayuda en el sufrimiento, en la enfermedad y ante la muerte

www.asociacionviktorfrankl.org  

www.acompañar.net www.observatoriodelduelo.es correo@asociacionviktorfrankl.org

C/ Don Juan de Austria 34, pta 4.; 46002 Valencia (ESPAÑA); Tf: 963.510.113

Horario de apertura: de lunes a jueves y de 17.00 a 20.00 horas

 


 

 


 


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